En verano, ¿tengo que tener un cuidado especial de los ojos?

Por Andrés O’Dogherty, licenciado en Biología. Técnico en parafarmacia mundonatural c/ Fernando el Católico (Madrid)

Como todos sabemos, nuestros ojos son los encargados de captar la luz que nos llega para ver. Esto es debido gracias a unas células especiales que tenemos en la zona de la retina (llamadas conos y bastones) que son capaces de desencadenar una serie de reacciones en su interior a través de un estímulo lumínico. Este estímulo se transmite por el nervio óptico hasta el cerebro y es el que interpreta la imagen.

Pero la luz que nos llega del sol no es toda luz visible. La luz visible es solo una muy fina franja de lo que conocemos como el espectro electromagnético (todo el conjunto de radiaciones emitidas por el sol) y cada tipo de radiación lleva energía asociada. La luz visible se compone de los siete colores del arco iris, de los que el violeta es el color que tiene más energía y el rojo el color que menos. Por encima del color violeta encontramos radiación de alta energía (rayos UV, rayos X o rayos gamma) y por debajo del rojo encontramos las radiaciones de baja energía (infrarrojos, microondas y ondas de radio). Todo ese conjunto de ondas fuera del visible son ondas que no vemos, pero que si podemos sentir: por ejemplo, la radiación infrarroja se manifiesta siempre como calor, pero los que nos interesan en este caso son famosos UV que nos queman la piel en verano, así como otros órganos como es el caso de los ojos. Tenemos tres clases de rayos UV:

Sigue leyendo

Share

Cuáles son las condiciones idóneas de luz y de la postura para estudiar

Por José Peñalver Antón, técnico parafarmacia mundonatural Alicante

Dos factores que condicionan nuestro rendimiento cuando estamos en periodo de exámenes son la postura y la luz utilizada. Estos dos aspectos pueden marcar la diferencia entre un estudio que facilite un rendimiento óptimo y un estudio completamente infructuoso.

Preferiblemente el tipo de luz debe de ser de procedencia natural, ya que esta es la más saludable para nuestra visión. Una mala iluminación puede afectar a nuestros ojos y también producir dificultades en la concentración. Esto se debe a que nuestro cerebro se esfuerza más en ver que en retener información, y por ello debemos estudiar en lugares donde predomine la iluminación natural, sin que el sol llegue de forma directa. Para ello podemos ayudarnos de cortinas poco tupidas, con el fin de regular la cantidad de luz, haciendo que la iluminación ambiental sea la adecuada para nuestro estudio. En casos donde sea imposible la iluminación natural, se recomienda que la iluminación sea por dos focos blancos de luz distintos, aconsejándose un foco de luz en la mesa de estudio, con dirección contraria a la mano de escritura, y otro foco de luz ambiental, de tal forma que propiciaremos que nuestra vista no se centre en un único foco de luz, evitando un sobreesfuerzo visual. Sigue leyendo

Share